sin darnos cuenta nos hicimos mayores.
volaron los años. dejamos atrás muchas cosas, la mayoría ni las recordamos. reímos, fuimos princesas, fuimos héroes de cómic, fuimos libres, niños y felices. y con el tiempo llegaron los problemas, cada vez más y más difíciles, cada vez requerían más esfuerzo, más sudor y lágrimas. nos educaron para ser fuertes, para no llorar, para luchar con uñas y dientes. pero se olvidaron de que a veces era necesario parar a respirar, descansar, llorar o sentirse frágil. los juegos dejaron paso a las responsabilidades y deberes. algunos querían crecer rápido, otros nos aferrábamos a la niñez sin querer soltarla, pero todos tuvimos que adaptarnos, que aprender a ser adultos. y cada segundo se escapa al siguiente, no deja un respiro, no deja un descanso de aquéllos que tanto ansiamos, no para, no le importa si estamos bien o mal, sigue con su curso...
pero hoy me digo que sigo siendo la misma niña que corría, que gritaba, que reía de verdad, sin mímica innecesaria, sin aditivos. la misma que no quería crecer, la que se negaba a hacerse mayor, la que bailaba en la cocina, la que jugaba en la calle. y que seguiré siendo ella cueste lo que me cueste, pase lo que pase, porque aunque tenga que crecer, siempre podré volver a los lugares en los que me crié, podré recordar los tiempos en los que todo era más fácil...
y es que sin darnos cuenta nos hicimos mayores.