lunes, 9 de marzo de 2009

perdí las alas gracias a las que había llegado a este punto nada más aterrizar. el viaje fue tranquilo, pero a medida que me iba acercando, me dolía más el pecho. había ruido, estruendo, mejor dicho. cuanto más cerca estaba de mi destino, más me costaba avanzar. olía a dolor, a lágrimas, a tragedia. nadie hablaba, pero había algo en el aire que indicaba que nada iba bien. todo era confuso. el regreso a mi punto de partida no tenía nada que ver con el inicio del viaje.

cuando yo me fui todo era bien distinto. había más alegría, más oxígeno, más calma. era fácil estar aquí, la vida era dura, pero sencilla, tranquila. la gente sonreía, todo lo que los rodeaba se conservaba en buen estado...

no sé en qué momento las cosas empezaron a cambiar. estuve fuera mucho tiempo, no sé cuánto, hace años que perdí la cuenta. pero no quiero creer lo que ha pasado, me niego. las luces de las estrellas apenas se pueden ver, se conserva una mínima parte de las hojas que había cuando me fui, los niños ya no son niños, las piernas casi no se usan, los abrazos han quedado en el olvido, sólo se aceptan las sonrisas que ellos consideran "perfectas", ya no queda imaginación, no hay alegría, no hay nada de lo que había...nada.

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