sábado, 11 de abril de 2009

nadie

deja que resbale la lluvia por su cara, no hay dolor, no hay alegría, no siente. ausente en la multitud, sabe que su ausencia no supone, no significa. las luces lo evitan, da la mano a la oscuridad. camina con los pies descalzos, heridos, congelados. espera sin esperar que alguien le entienda, que alguien le ayude. pero no desespera, porque sabe cuál es su destino. no llora, no grita, no dice, simplemente él en su conjunto omite. de rabias contenidas salieron lágrimas detenidas. de sueños interminables, pesadillas olvidables. nada deja paso a nada, todo se atropella, deja una profunda huella. la indiferencia rompe los cristales que permanecen enteros. todos ven, nadie observa. y mientras tanto sigue huyendo, desapareciendo...

No hay comentarios: