
- está claro, no has nacido para vivir en calma, no te sirven ni la tranquilidad ni la inmovilidad.
- ¿y qué se supone que debo hacer yo ahora?
- pues joderte y aguantarte, bonita, ése no es mi problema. cocínate tortillas de tranquilizantes, dedícate a correr una hora al día, métete un kilo de somníferos en las infusiones, lo que quieras.
- no me estás ayudando. parece cualquier cosa menos simple.
- es que nadie dijo que fuera fácil. tu fisiología no está preparada para determinados trámites que te esperan en la vida, así que tienes dos opciones: o intentas adaptarte por todos los medios, o te tiras por la ventana como la última víctima del pánico no escénico, tú misma.

