lunes, 27 de diciembre de 2010


- está claro, no has nacido para vivir en calma, no te sirven ni la tranquilidad ni la inmovilidad.

- ¿y qué se supone que debo hacer yo ahora?

- pues joderte y aguantarte, bonita, ése no es mi problema. cocínate tortillas de tranquilizantes, dedícate a correr una hora al día, métete un kilo de somníferos en las infusiones, lo que quieras.

- no me estás ayudando. parece cualquier cosa menos simple.

- es que nadie dijo que fuera fácil. tu fisiología no está preparada para determinados trámites que te esperan en la vida, así que tienes dos opciones: o intentas adaptarte por todos los medios, o te tiras por la ventana como la última víctima del pánico no escénico, tú misma.

miércoles, 8 de diciembre de 2010


hace tiempo alguien me dijo que frenara un poco en las cuestas. la vida sobre dos ruedas era más fácil. ahora, con los pies en la tierra, no es tan sencillo como parecía.

el suelo, que entonces no hacía tanto daño, parece ser más duro de lo que aparentaba, y las caídas duelen más. al menos la mercromina ya no cura como lo hacía antes. y la sensación de vacío sustituye al calor del abrazo materno que te llegaba nada más incorporarte. y vuelves a sentirte extraño cuando al continuar, dejas atrás otra parte de ti.

y siento estar aquí. siento hacer daño y recibirlo. siento no desaparecer y que todo quede en calma. siento sentir en exceso. porque los excesos, como todo el mundo sabe, no son buenos, no ayudan al que los realiza. es una lucha interna perdida...