lunes, 9 de marzo de 2009
recoger en una maleta todos los viejos trapos de una vida y echar a andar. recorrer calles desiertas, caminos desgastados, pasos andados. ir a ninguna parte. salir corriendo sin acelerar. dejar a un lado todo aquéllo que sobra y que pesa, que sólo estorba. descargar toda la tensión en un solo grito, en un solo llanto, y que después desaparezca para no volver jamás. olvidar lo olvidable y recordar lo agradable. ser y estar, simplemente, no rebuscar. sentir, sonreír, ser feliz. dejar pasar las prisas, dejar correr al reloj. contar ovejas sin desesperar. continuar caminando, tirando a la basura cada mil kilómetros un trapo. dejar migas de pan para ser encontrado por quien esperas que te encuentre. desaparecer y permanecer. cuestión de dolor, cuestión de contradicción.
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