martes, 25 de mayo de 2010

no soplaba ni una pizca de aire que pudiera hacer más liviano aquel bochorno. cruzó la calle apenas iluminada por dos farolas. caminaba en la noche, errante, sin un rumbo, tal y como había estado caminando por la vida. continuó andando por la acera y al girar la esquina, lo vio.

de pronto, tal y como había estado temiendo durante algunos años encontró lo que tanto había estado evitando. allí, sin previo aviso, sin preparación alguna, sin tiempo para reaccionar. el cuerpo se le paralizó, el calor se hizo más intenso aún, la boca se le secó en una décima de segundo, como si no hubiese bebido nada en todo el día.

qué hacer, qué pensar, qué decir, todo eran preguntas, y ninguna tenía respuesta. o por lo menos, no en aquel momento. las imágenes y los recuerdos se agolpaban de repente en su cabeza, intentando escapar por alguna salida de emergencia, pero no había, no existía. y a todo esto le siguieron unos firmes puntos suspensivos...

martes, 18 de mayo de 2010

tuve tantos recorridos hasta el olvido que ya ni respiro. odio, siento, pienso y autoalimento mi lamento. caigo rendida sobre mis rodillas, aturdida. doy portazos en el cielo y repaso mis anhelos. jodida vida, me digo a veces, si llego a saber lo que se cuece...

nado contra mi propia corriente, que me arrastra aunque lo intente. maldigo la suerte ajena, a ver si así merezco mi condena. todo fluye rápidamente, me encojo entre tanta gente...

domingo, 16 de mayo de 2010

roba las sonrisas y arrastra,
difumina las miradas
cae y deja y acompaña
cierra puertas a patadas.

hiere, siente el miedo y ataca
persigue continuamente, a diario,
deja huellas en la cara
lo transforma todo en un calvario...

martes, 4 de mayo de 2010

niñas que un día quisieron ser princesas...

con el tiempo perdieron la fe y la paciencia, no hizo falta mucho para perder también la dignidad y con ella, muchas veces, la consciencia. robaron tacones a sus madres, pintaron sus labios de rojo vivo y desgastaron lápices en sus párpados. antes de tiempo.

dejaron que almas viajeras les abrieran las piernas a cambio de promesas que incluso ellas sabían incumplidas. alejaron los labios de sus bocas para ver si así dolía menos. cambiaron las muñecas por las puntillas en la ropa interior, no dieron tiempo al tránsito. escupieron lágrimas mientras fingían que nada las hería. posaron, inclinando la cabeza, para ver si así los incrédulos creían que ya eran mujeres, y así lo hicieron muchos.

y mientras tanto, no muy lejos, padres ciegos por voluntad propia. oídos sordos, bocas afónicas. y todos lo vimos y lo seguiremos viendo. aquéllas niñas que se hacían pasar por mujeres, perdieron la infancia, la adolescencia, la dignidad y la cordura...