rodando entre piedras entendí qué sentido tenía. lógicas palabras enredadas a modo de maraña envolvían algo. nadie sabía, nadie comprendía, sólo yo. rápidamente recogí aquéllo que había sembrado en otro tiempo. se había terminado la temporada en aquel lugar. lo guardé con cuidado en la maleta, donde todavía se escondían inocencia y alegría. allí estaba todo, bien ordenado, a salvo de los golpes que pudiera recibir en el camino.
larga había sido la espera. sonido de viento en los oídos acompañaría al del motor. en un vehículo que en otro tiempo había sido bicicleta, me despedía de un anciano, un perro y una casa vieja. bordeé misterios sin resolver con las dos ruedas, mientras evitaba mirar atrás. cacé imágenes en la retina que sabía que querría recordar. hablé en alto, hablé en bajo, callé.
rota la camisa, cosido el corazón, me mantuve firme en mi decisión. recé a todo lo rezable. dolían los huesos cuanto más me alejaba, pero el peso en la mente se aliviaba. dulces otros tiempos habían sido, pero era la hora de desandar el recorrido...
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