mereció la pena pasar por los caminos desgastados en los que los cantos de las piedras se clavaban en los pies. mereció la pena caerse y hacerse daño. mereció la pena que todo fuera mal en algún momento. mereció la pena haber llorado hasta agotar las lágrimas. mereció la pena haberse deshecho de algunas ilusiones. mereció la pena chocar indefinidas veces contra la misma piedra. mereció la pena acabar con la paciencia. mereció la pena enfadarse con uno mismo, desesperarse, decepcionarse...
todo mereció la pena, porque sin ello hoy no sabría qué es lo que realmente importa.
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