un día apareció de una manera extraña. cambió los cuadros de sitio. iluminó más las habitaciones que estaban oscuras, dejando pasar el sol. se limitó a ir poco a poco, despacio, quitando el polvo de los muebles, sin prisa, pero sin pausa. fue ordenando los libros de las estanterías. comenzó a poner música en el tocadiscos que arregló previamente, música alegre, de esa que hacía tiempo que no se escuchaba en aquellas estancias. sacó la vajilla que estaba guardada. abrió las ventanas para que todo aquello se ventilara, dejó entrar aire fresco. restauró los muebles con paciencia y con sonrisas. pintó las habitaciones de bonitos colores
y así, sin saberlo, hizo que la casa vieja y destartalada, poco a poco fuese dejando de ser tan fea y desagradable y pasase a ser una bonita casa antigua llena de alegría y de luz
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