
las horas se entretienen, juegan con los minutos, y éstos con los segundos. pasan sin prisa pero sin pausa, dejando abiertas heridas al aire, que supuran, que duelen. detrás de una va la otra, y luego la siguiente, y sigue la suma, nunca hay restas, nunca diferencias. todo en orden, para que al menos en este caos, haya algo consistente, algo que no tiemble. seguras, contundentes, sin dudas y sin miedo a nada, pasan, en silencio, sin avisar.
el que no quiera que no las siga, pero es difícil, imposible. así que te arrastran y o bien te dejas arrastrar, o bien te resistes inútilmente. nunca se paran para recomendarte que hagas esto o lo otro, no les da la gana, no saben o no quieren. son egoístas, firmes, no dejan margen, ni repeticiones. y si cometes errores es tu problema, no darán marcha atrás para que puedas corregirlos, allá tú contigo. se entrelazan unas con otras, no hay pausas, ni descansos, los recreos no son para ellas. porque juegan, pero a un juego serio, de esos que ni los adultos conocen.
hoy, me dejo llevar, que me arrastren, que me absorban. pero no les permitiré que pasen sin pena ni gloria, no dejaré que con ellas venga la nada...

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