desaparecen los argumentos, se esfuman las palabras, no hay nada. silencio. me siento en la arena, pienso y vuelvo a pensar. fría, debería ser más fría. ahora que se acerca el invierno, dejaré que el alma se congele, que los problemas se enfríen en la nevera, entre botellas y comida, donde deben estar. así, con el frío, llegará la anestesia. y ahogaré en la bañera las dudas y los agobios. así se irán después por el desagüe hasta el mar...
allí sentada, después de tanto pensar, llegó un personaje, extraño, de esos que no se ven todos los días, dejó sus cosas junto a mí y se puso a correr como un loco...y entre sonrisas a escondidas y carreras irracionales me dí cuenta de que, en realidad, no puedo ser más fría, no quiero ser más fría
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