domingo, 14 de septiembre de 2008

*tormentas*

a veces te equivocas, una y otra vez, no puedes dejar de hacerlo, inconsciente o conscientemente... recorres las calles pensando, intentando comprender qué está pasando, pero no hay respuesta. nadie te dice qué pasa, nadie sabe el porqué, nadie. buscas respuestas donde no las hay. razonas, te sientas con tu sentido común a tomar algo, para ver si él conoce cuál es el origen del problema. tampoco lo sabe. y en un momento en el que creías que todo podría ir bien, te das cuenta de que detrás de cada tormenta llega la calma, pero a ésta le sigue otra tormenta, a veces más leve, otras parece que llega el apocalipsis... y ahora que parecía que podías empezar a disfrutar, algo se tuerce, algo falla. llegan los dolores en el pecho, de esos que no tiene base anatómica, de esos que sólo salen cuando las palabras hacen más daño que las agujas. necesitas parar para respirar, para ver qué estás haciendo mal, qué es lo que desencadena semejantes reacciones. y este segundo que precede al siguiente, trae angustia consigo, dudas y miedos, luchas internas y externas. así ves desaparecer de tu vida imágenes creadas, personajes imaginarios, sueños, historias que creías ciertas y resultaron ser falsas...te dejas caer, arrastrada por la desidia y la incredulidad, esperando la próxima tormenta, que difícilmente superará a ésta que acaba de pasar. aparece la crueldad del ser humano, que confunde sinceridad con heridas abiertas, que no reconoce que su realidad es tan válida como otra cualquiera, que omite sus fallos agrandando los ajenos. intentas escapar, esconderte, dejar pasar las frases que se clavan en la mente, perdonar y esperar el perdón, pero no consigues nada de eso. sólamente estás tú, sin protección, frente a las inclemencias del tiempo, un cuerpo débil que no puede refugiarse, que necesita cobijo...

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