sola sentada en el salón espera, a que la vida poco a poco se vaya yendo, entre dolores y pastillas que los hagan desaparecer. las pieles que un día fueron suaves y tersas, perdieron la firmeza hace ya años, se fueron cayendo, al mismo tiempo que ella iba menguando. los tiempos de compañías dejaron paso a la soledad tan ansiada primero y tan odiada después. al principio prefería aquello, pero con los años se dio cuenta de que había desaprovechado ilusiones, corazones ajenos y ternura. días que pudieron ser y no fueron, amores que pudieron amar y no amaron, dulzura que pudo llegar y no le fue permitido. y así fue decidiendo su destino, lentamente, sin ser consciente de que vida sólo hay una, oportunidades muchas, pero los segundos se van agotando. la belleza tan comentada permaneció, pero dejó como lección que de ella no se vive, que los ojos bonitos no dieron para más, que las manos largas no podían tocar porque la mente corta se lo impedía.
moraleja: vive intensamente con la mente bien abierta. quiero pensar que nosotros somos dueños de nuestro destino.................................................
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