vendí mi alma al diablo allí donde perdí el equilibrio y me caí, y en un tiempo fui otra. intenté escapar de mí misma yéndome lejos, creyendo que así los problemas se alejarían, pero éstos viajaban conmigo en mi maleta. saqué la ropa al llegar a mi destino y allí los dejé metidos, esperando a que en algún momento me decidiese a sacarlos y a afrontarlos, pero no lo hice. seguí viajando cada vez más lejos, y continuaban estando allí.
y así pasaron unos años oscuros, de viajes infinitos, de retornos imprecisos y de dolores en el pecho. un día, entre un viaje y otro, abrí la maleta y me decidí a sacarlos. hablé con ellos, me comunicaron el porqué de su existencia, me enseñaron cosas que yo desconocía, me reprocharon otras que todavía herían, me dijeron que la espera había sido larga, muy larga...entonces yo, sentada en el suelo de mi habitación, con la maleta y la mente abiertas, respiré profundamente y me eché hacia atrás, para ver si durmiéndome todo aquello desaparecía y a la mañana siguiente me daba cuenta de que todo había sido un sueño...
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