jueves, 28 de agosto de 2008

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el reloj no deja de sonar, fuerte, seguro, pasan los segundos sin sentido. historias y sueños van quedando en el olvido, ahí donde nadie busca para no hacer daño. tal y como vienen los minutos se van las horas, los días, los años...y no te das cuenta de que en un suspiro se va una parte de ti, poco a poco, progresivo, sin conciencia

el tiempo pasa y deja rastros en el cuerpo, en el alma y en los labios. van quedando menos de los que estaban al principio, muchos menos, van llegando más por el camino. despedidas definitivas, otras impredecibles y alguna, momentánea. personas que forman parte de tu vida que se van sin remedio, sin decir adiós, eternamente

en la noche, bajo el cielo enorme, pisando la arena bañada por el mar, te das cuenta de tu insignificancia, nadie es imprescindible. todos se van y todos llegan, nadie falta, simplemente abandona. y en los abandonos que he visto hasta ahora, todo el dolor que hubo después, fue sustituido con el tiempo por recuerdos, muchos de ellos adornados y reblandecidos por un aura de cariño

hoy, con más miedo a la muerte que a la vida, me aferro a ella para sentir, para tener paciencia, para luchar, para acabar todas las historias empezadas, para mejorar lo que esta persona tiene dentro, para soñar días de alegrías, para dar y no esperar nada a cambio, para sonreír, como siempre, a quien me deje sonreírle...

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