y me encontré buscando y rebuscando en la caja de los desperfectos, ahí donde nada es lo que parece y todo parece nada. cogí aire porque me faltaba, me cortaba la respiración la angustia contenida de no saber en qué había fallado. como siempre fallé yo
cansada de tirar de la manta y de ser arrastrada por la corriente, salí del río donde las historias se mezclaban. me senté en la orilla, para ver si desde otro sitio las cosas se veían diferentes, pero nada cambiaba
entonces decidí que necesitaba sacar los pies del agua, darme un paseo por el camino en el que nada duele y volver luego, cuando las cosas se hubieran calmado, para ver si aquéllo tenía solución
mis días de cordura quedaron en la infancia, en el mismo lugar donde mis primeras sensaciones se hicieron intensas. así que con cordura perdida, con sentido común inexistente y con ángeles caídos, me retiro a mi mundo paralelo de sonrisas regaladas, en el que nada es lo que parece y todo parece nada
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