a veces uno se cansa, le fallan las piernas y se cae. una vez en el suelo, hay dos opciones, quedarte ahí quejándote por lo desgraciado que eres o levantarte, aunque duela y seguir caminando. siempre hay posibilidades de volver a caer, y más que posible es probable, pero a base de chocar contra el suelo uno va aprendiendo.
en ocasiones escojo la primera opción, por comodidad, por angustia, por falta de ganas para levantarme, pero siempre recuerdo que la segunda es la correcta, o por lo menos la que necesito elegir. así que cuando se me pasa la desidia y el dolor, me levanto como puedo y sigo adelante. y la mayor satisfacción es tener a alguien a mi lado que me coge de la mano para seguir caminando conmigo...
*sonrisas*
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