comencé a soplar hacia el suelo. durante un rato no conseguí nada, pero de pronto empecé a flotar. alguien me dijo una vez que querer es poder, y así fue como todo comenzó. de una elevación que parecía breve, que daba la sensación de durar un sólo instante, continué y conseguí volar. al principio fue difícil mantener el equilibrio, pero con el paso de los minutos todo parecía más fácil, más llevadero. y sin ser consciente, planeé durante horas, tal vez días, no lo sé, por encima de aquel mar, de los edificios que estaban en la costa, de las montañas que guardaban del viento del oeste...
de ese modo conseguí ver cosas que nunca había visto, sentí la brisa del mar desde otro punto, de una forma distinta, hablé con los pájaros que emigraban hacia el sur porque se acercaba el invierno, vi a las gaviotas discutir por el reparto del pescado, observé los largos viajes de los barcos pesqueros, sentí los cantos de las sirenas al atardecer, cuando el sol se ponía, despedí a los bancos de peces que se desplazaban en busca de alimento...
y mientras volaba simplemente disfrutaba del viaje, lo demás no tenía importancia. así, cuando volví a tierra fui consciente de que lo que realmente importa es el viaje, el momento en el que estás viviendo, mañana ya llegará, y si hoy haces que sea un buen día, en el futuro tendrás un pasado lleno de bonitos recuerdos...es simple...
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