domingo, 7 de diciembre de 2008

*días de diciembre*

y te despiertas una mañana sudando lágrimas que como no cabían todas en los ojos, decidieron salir por los poros de la piel. se quejan las glándulas lacrimales de tanto trabajar. salen los tóxicos de la memoria, en un humo gris que abandona el cuerpo por donde puede. aprietan en el cuello los desgastes de unos sueños incompletos, que no dejan respirar con normalidad. abandonan los minutos la caja donde los habías guardado en otro tiempo. salen a la superficie las venas de las manos, las mismas que se escondían hace años, las mismas que no querían dejar las profundidades de la conciencia. duelen los pies de tanto pisar, de tantos caminos recorridos descalzos, sin protección. se inclina la espalda de soportar tantos lastres acumulados en los hombros, tantos que a veces impedían mirar con claridad hacia delante. pierden fuerza los que en otra época eran musculosos brazos, de los numerosos pesos cogidos para viajar contigo. y así vas haciéndote consciente de tus pérdidas y tus ganancias, del paso de los segundos, de los daños acumulados...

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