no soplaba ni una pizca de aire que pudiera hacer más liviano aquel bochorno. cruzó la calle apenas iluminada por dos farolas. caminaba en la noche, errante, sin un rumbo, tal y como había estado caminando por la vida. continuó andando por la acera y al girar la esquina, lo vio.
de pronto, tal y como había estado temiendo durante algunos años encontró lo que tanto había estado evitando. allí, sin previo aviso, sin preparación alguna, sin tiempo para reaccionar. el cuerpo se le paralizó, el calor se hizo más intenso aún, la boca se le secó en una décima de segundo, como si no hubiese bebido nada en todo el día.
qué hacer, qué pensar, qué decir, todo eran preguntas, y ninguna tenía respuesta. o por lo menos, no en aquel momento. las imágenes y los recuerdos se agolpaban de repente en su cabeza, intentando escapar por alguna salida de emergencia, pero no había, no existía. y a todo esto le siguieron unos firmes puntos suspensivos...
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