
en un momento se rompió por dentro. durante años se había ido resquebrajando, poco a poco. el frío interno, había aumentado, dejando paso a un estado continuo de congelación. fría como un témpano. las risas se tornaron en llanto. fue anestesiando la rotura con sustancias indefinidas, con noches en vela y con almas ajenas. abrió ventanas intentando respirar aire fresco, pero los pulmones lo rechazaban, ya no había espacio para purezas. los movimientos de sus piernas no cesaban. las ganas de huir eran permanentes, lejos, donde nadie le hiciese daño, donde a nadie pudiese hacer daño. los espíritus de los vivos la acompañaban en sueños sin sentido, en pesadillas que la ahogaban. se dejó caer. fue arrastrada por espacios por los que sólo entraba una canica, por calles empinadas, por aguas turbias, por resacas prolongadas en el tiempo y en el espacio. se le secaron los ojos de tanto llover, se le agotaron las fuerzas de tanto escapar, se le agarrotó el alma de tanto forzarlo. se le acabaron las tiritas de tanto intentar tapar las heridas, sin resultado. clavó sus uñas en oscuros recuerdos. dejó de ser, para limitarse a estar, o mejor dicho, quiso dejar de ser. escuchó palabras esperanzadoras de bocas sabias que no querían seguir viéndola desaparecer, pero nada pudo sacarla de allí. atravesó túneles que no parecían tener fin. vivió un tiempo sumida en el olvido, en el recuerdo, en ninguna parte. se escondió allí donde nadie pudiera verla, a la vista pero sin ser vista. hubo entonces subidas y bajadas, hubo desapariciones y desaparecidos, hubo pensamientos callados, hubo ayudas ayudadas, hubo silencio, hubo día y noche, hubo...y los más innombrables sensaciones hirieron y los más profundos sentimientos pasaron a la superficie, salieron por los ojos y fue en ese momento en el que algunos vieron lo que había estado oculto tanto tiempo...

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