domingo, 19 de octubre de 2008

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en un lugar muy muy lejano, hace mucho mucho tiempo, vivía una niña de rizados rizos oscuros, de aguados ojos verdes y de hoyuelos en la sonrisa. corría por los campos, jugaba al escondite en las cálidas noches de verano y soñaba con historias de príncipes azules y princesas incoloras y "desaborías"...

con el tiempo la niña dejó de jugar, dejó de correr y dejó de soñar. fue encontrando bandidos de corazones, ladrones de almas y príncipes de una noche con sangre roja y no azul. aprendió juegos de aquéllos que no eran recomendados para menores, bebió de aguas turbias, escuchó mentiras prometidas, se dejó arrastrar por la desesperanza y entró en un reino de desidia y rencores

pero un día, en una noche oscura de un mes claro, encontró un amigo, de los que siempre están y nunca se van. normalmente hablaba pero no decía, hasta que empezó a decir... y dejó de pisar el suelo, recogió del contenedor el corazón tirado y lastimado en anteriores capítulos, para curarlo con ayuda. definitivamente dejó de creer en príncipes azules, para pasar a creer en azules niños que surcaban los mares

y así pasó a vivir, a volver a ilusionarse, a sonreír sin motivo, a recuperar juegos, a hundirse en ojos que tenían por iris pupilas, a correr sin prisa y sin destino, a viajar sin moverse...pero sobretodo a volver a ser ella misma



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