un día más parece que todo termina donde en un principio iba a empezar.
hay miedo, hay resignación, hay locura y cansancio. más bien parece una tragicomedia, pero en cambio aquí nadie te hace el favor de matarte. a veces el sufrimiento sale caro, demasiado. y tal vez el destino, Dios, el karma, o lo que quiera que sea me premia con lo que merezco, quién sabe.
a estas alturas de la película nadie vendrá en un bello corcel a salvarte, nadie, ni siquiera el príncipe azul, que aunque existe, no tiene la solución. el caso es que, tarde o temprano, volveremos al punto de partida. al mismo sitio donde empezamos. y aunque se suponía que después de haber recorrido el laberinto deberías conocer el camino, no es así. no encuentras la salida, no hay vida más allá de la angustia que corroe todos tus poros, uno a uno.
y aquí estamos, comprobando cómo el tiempo y la mala suerte aún se acuerdan de mí de vez en cuando, más en cuando que de vez. hay muchas opciones, pero sólo una sería la agradable, por no decir que la única que puede salvarme. y saber que en poco tiempo la respuesta estará ahí, con un ínfimo porcentaje de probabilidad de ser positivo, es una lenta agonía.
si en algún momento pierdes la cabeza, vuelve a leer esto, para poder recordar que en algún momento tuviste un poco de sentido común. que como él siempre dice: "es el menos común de los sentidos".
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